Para que sirve la suerte de varas??

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Para que sirve la suerte de varas??

Mensaje por elchicuelinas el Mar Mar 15, 2011 5:34 pm

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“Tercio de varas” por Alfonso López Monreal
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¿Para qué sirve la suerte de varas?

La división de la lidia de un toro en tercios tiene un objetivo principal, preparar al toro para la suerte suprema.

Durante el siglo XIX la suerte de varas era la suerte principal de las corridas de toros, la atención se concentraba en la destreza y valor del picador y la bravura y casta del toro, entonces y hasta 1867 los carteles de toros anunciaban solo a los picadores y veces a los matadores en letras pequeñas después de los picadores. Por eso hoy en día los picadores pueden vestir de oro, en memoria de esa época.

El toreo ha evolucionado hasta el toreo moderno, ¿Para qué sirve la suerte de varas?

Desde antaño la intención original fue la prueba de la casta y genio del toro, medir su bravura y su fuerza a la hora de embestir al picador. Desde mas lejos arranque su embestida al caballo, el toro demuestra más bravura, entre más fuerte sea la pelea y la manera de embestir, incluso sintiendo dolor, el toro demuestra su genio, su casta.

En el toreo moderno, el propósito es hacer al toro humillar y prepararlo para la faena de muleta y posteriormente para entrar a matar en línea recta sobre los pitones consiguiendo así una muerte rápida, si el toro no bajara la cabeza, la manera de matar al toro sería esquivando los pitones y la espada entraría en línea transversal, causando asfixia por la hemorragia pulmonar, la muerte sería larga y desagradable.

La cabeza del toro no se baja por el daño de la puya al morrillo como muchos aseguran, el morrillo es el músculo que causa la impresionante fuerza de la cabeza del toro, pero durante la suerte de varas no se toca este músculo, hacerlo inutilizaría al toro para la lidia. El toro humilla al perforar el lomo alto, justo detrás del morrillo y por donde corren los vasos sanguíneos que alimentan este poderoso músculo, la herida reduce la sangre que llega a este y así, indirectamente se debilita y provoca que el toro baje la cabeza.

El tercer propósito es la reducción de la velocidad de la embestida, de esta manera el toro está preparado para los dos tercios siguientes, poner banderillas a un toro “crudo” (como se dice cuando no es picado) sin poner en peligro la vida sería casi imposible y carente de estética y brillantez.

El cuarto propósito es aliviar la congestión sanguínea, cuando el toro está excitado la sangre va a su cabeza provocando que los vasos sanguíneos que rodean los ojos del toro se congestionen y se cree que nublan su visión, aunque la evidencia científica contraviene esto, pues estos vasos sanguíneos no tienen nada que ver con la visión.

El profesor Juan Carlos Illera del Portal, director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, dio a conocer un estudio donde asegura que el toro de lidia tiene características endocrinológicas especiales, y el toro ante el dolor libera una gran cantidad de betaendorfinas, hormonas que contrarrestan el sufrimiento y reducen el nivel de estrés y el dolor que el toro experimenta durante la lidia hasta volverlo casi nulo. Durante la suerte de varas, estas betaendorfinas se hacen presentes, atenuando el dolor y el estrés.

El quinto propósito es dar al toro la confianza de que el ruedo no está lleno de hombres huyendo y desapareciendo tras los engaños y los burladeros sino que hay algo tangible y sólido donde el toro puede descargar ese instinto de acometividad. Después de estrellarse contra el peto del caballo, el toro cambia su manera de embestir al encontrarse con el obstáculo y la posibilidad que tiene de volver a encontrarlo.

Cuando el toro entra en el ruedo, sale “levantado” es decir lleva la cabeza alta, va abanto por el ruedo, “con muchas patas”; después de la suerte de varas, está más parado, con la cabeza baja, ha perdido algo de su impetuosidad, está preparado para los dos tercios siguientes.

Hoy en día es común ver toros que no embisten sino que solo pasan, es decir que siguen los engaños con docilidad como si estuvieran amaestrados, toros que se caen constantemente, faltos de fuerza, que no transmiten peligro, las figuras del toreo y los amantes del estoicismo defienden a este toro usando el argumento de la superbravura y entrega desmedida del toro, el ganadero se ve obligado a racionar la fuerza y nervio del toro, el producto final es la bravura y así convertir al toreo en una coreografía espectacular. Toros para los que no es necesaria la suerte de varas, esta se reduce a un mero trámite.

Si los ganaderos llevan un proceso de selección donde perdura la bravura sobre los demás elementos que dan la autenticidad del toro, estaremos ante un bovino entregado. Si esta capacidad de entrega se excede, hasta el punto en que el toro salga mermado desde chiqueros, el toreo se nos muere, a pesar de las suertes aplaudidas durante las faenas.

La fundamentación de este arte, es cuando la lucha ante un toro íntegro es dominada por la inteligencia, la técnica, fuerza y valor del torero, entrega y sometimiento aparecen y se crea la realidad portentosa del toreo, un combate con peligro, normado y bello.

En palabras del español Mariano Tomás Benítez: “la fiesta es de toros, no de toreros…si la verdad del toro es desplazada y su autenticidad sigue adulterándose, los días de la tauromaquia están contados.”

Que el arte nunca muera.

Saludos,

“El chicuelinas”
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